En una reciente y exclusiva entrevista para 360, el periodista, escritor y documentalista colombiano residente en Francia, Hernando Calvo Ospina, desarticuló la narrativa convencional sobre los conflictos en el hemisferio occidental y el Medio Oriente. Para el analista, el mundo no asiste a una serie de crisis aisladas, sino a una ejecución sistémica donde Venezuela e Irán son piezas instrumentales de un objetivo mayor y definitivo: la exclusión de China del mercado global.

La tesis de Calvo Ospina sostiene que el actual activismo militar y político de Washington no responde a la voluntad aislada de un mandatario, sino a la operatividad de un «sistema estadounidense – sionista» que trasciende a las personas que lo representan. Bajo este esquema, Donald Trump actúa como el rostro de una estructura que ha identificado a China como su gran enemigo. La estrategia, según el periodista, comenzó con la neutralización de la presencia china en el Canal de Panamá y ha evolucionado hacia la captura de sus fuentes de suministro energético.

«Lo fundamental de esto es China: cerrarle las puertas a los recursos del gas y del petróleo, porque realmente el enemigo de Estados Unidos es China».

El analista afirma que el éxito en la operación contra Venezuela, que resultó en la captura de Nicolás Maduro y de su esposa, funcionó como el catalizador necesario para la ofensiva en el Golfo Pérsico. Para el sistema estadounidense, asegurar el crudo venezolano fue la garantía estratégica que les permitió arriesgarse en un escenario mucho más volátil; no obstante, Calvo Ospina advierte que la Casa Blanca se encuentra hoy «totalmente entrampada en Irán», tras haber subestimado la capacidad de respuesta de Teherán.

A diferencia de lo ocurrido en el Caribe, la inteligencia estadounidense operó bajo la premisa errónea de que el armamento iraní podría ser bloqueado mediante tecnología de punta. La realidad, sin embargo, mostró una resistencia inmediata que no solo evitó el aislamiento militar, sino que puso en jaque la logística global en el Estrecho de Ormuz. Según Ospina, el Pentágono «creyó que, con matar a los líderes, el resto de la injerencia militar, política y religiosa lograría que se entregaran«, un cálculo que ha derivado en un estancamiento estratégico.

Finalmente, Calvo Ospina sugiere que la resolución de estos conflictos habría sido distinta si las fuerzas de protección en Venezuela hubiesen contado con armamento básico para derribar aeronaves, señalando que «un helicóptero derribado da muy mala imagen» y altera la percepción de control total. En última instancia, la visión de Ospina dibuja un panorama donde la soberanía de las naciones es el campo de batalla de una guerra fría de recursos, cuyo fin último es desmantelar la arquitectura económica que sostiene el ascenso de China.

360/LT/DRR