Washington ha anunciado que incinerará 500 toneladas de ayuda humanitaria caducada, almacenada en depósitos internacionales, mientras el hambre y la inseguridad alimentaria aumentan en regiones como Gaza, Afganistán y Pakistán.
Estos alimentos, que incluyen galletas energéticas, aceite vegetal y granos fortificados, están próximos a caducar a finales de julio. La destrucción de estos insumos costará aproximadamente 130 mil dólares adicionales y, en algunos casos, parte de esta carga podrá reutilizarse como alimento para animales.
La acumulación de estos productos se debe al cierre de la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) en enero de 2025, decisión tomada por la administración del presidente Donald Trump. Desde entonces, los alimentos permanecen almacenados en Dubají, Sudáfrica, Yibuti y Houston, sin poder ser distribuidos, debido a la cancelación de contratos y la congelación de fondos.
El valor total de la ayuda almacenada supera los 98 millones de dólares, cantidad que podría alimentar durante tres meses a un millón de personas o cubrir un mes y medio a toda la población de Gaza. Solo las galletas energéticas, diseñadas para niños menores de cinco años en Afganistán y Pakistán, tenían un valor estimado de 800 mil dólares y estaban destinadas a alimentar a 1,5 millones de menores en una semana.
A pesar de que estos alimentos podrían aliviar el hambre en varias regiones afectadas, la decisión de destruir parte de la ayuda refleja las dificultades y recortes en la asistencia internacional por parte de EE. UU. Esta situación se produce en medio de una crisis alimentaria que, en el mundo, continúa en aumento.
Fuente: Al Mayadeen Español
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