El Gobierno de Cuba ha reaccionado con dureza ante las recientes advertencias de Donald Trump, quien instó a la isla a sentarse en la mesa de negociaciones «antes de que sea demasiado tarde». El mandatario estadounidense condicionó el futuro de la isla al anunciar que ya no permitirá el flujo de petróleo ni dinero proveniente de Venezuela hacia territorio cubano.
Ante esto, el canciller Bruno Rodríguez Parrilla fue tajante al señalar que, a diferencia de Washington, La Habana no practica el mercenarismo ni el chantaje contra otros Estados.
«Hegemón criminal y descontrolado»
Rodríguez Parrilla defendió el derecho de su país a gestionar sus relaciones comerciales y energéticas con cualquier mercado dispuesto a exportar, sin aceptar la interferencia de las sanciones estadounidenses. En sus declaraciones, acusó a la Casa Blanca de actuar como un «hegemón criminal y descontrolado» que pone en peligro la estabilidad del hemisferio y del mundo entero.
Asimismo, el diplomático desmintió las acusaciones de Trump sobre el supuesto pago de crudo venezolano a cambio de servicios de seguridad. El canciller enfatizó que Cuba nunca ha recibido compensación monetaria ni material por la asistencia de este tipo que haya prestado a cualquier nación.
Las amenazas de Trump
Previamente, el presidente estadounidense había enviado un mensaje directo a través de sus redes sociales, asegurando que el suministro de recursos para la isla se detendría por completo: «Les recomiendo encarecidamente que lleguen a un acuerdo», escribió Trump, argumentando que Cuba ha vivido durante años de los recursos venezolanos a cambio de proteger a los líderes de ese país.
Trump fue más allá al declarar que ahora Venezuela está bajo la protección de Estados Unidos y su ejército, al que calificó como el más poderoso del planeta, asegurando que su administración garantizará el resguardo de dicho territorio.
Fuente: RT
360°/PG/OBP



