La operadora estatal Atomflot anunció el pasado miércoles el ascenso de Marina Starovóitova al cargo de capitana del rompehielos atómico Yamal, convirtiéndose en la primera mujer en asumir el mando de una nave de este tipo en la historia naval.
«El deber de un capitán es cuidar del barco y de su tripulación. Me dedicaré a esta tarea todos los días y espero honrar la confianza que mis colegas han depositado en mí», afirmó la nueva capitana. Sus palabras reflejan un compromiso claro con la responsabilidad y el liderazgo en un ámbito tradicionalmente conservador.
Orígenes y formación
Nacida en Unecha, una pequeña localidad de la provincia de Briansk, Starovóitova siguió un camino profesional marcado por la perseverancia. Aunque aspiró a estudios universitarios militares y terminó licenciándose en filología, su vocación por el mar fue determinante para su carrera.
Comenzó trabajando en el sector naval como personal de servicio a bordo, donde descubrió su pasión por el océano y la vida de marino.
Sin embargo, para trabajar en esta especialidad, en Rusia es necesario obtener no solo un diploma académico, sino también un diploma de trabajo que acredite las habilidades. Para ello, era necesario obtener una titulación de navegación de 12 meses como marinero o aprendiz, tarea casi imposible para una mujer.
Starovóitova logró superar las exigentes pruebas que certifican las habilidades, y tras obtener los certificados de marinero de segunda y, posteriormente, de primera clase, accedió a puestos de oficio como navegante en diversas embarcaciones de la flota comercial.
Con esa base, dio el salto a la flota de rompehielos, donde ha aportado más de dos décadas de experiencia, seis de ellas en la flota de propulsión nuclear.
Al ser preguntada si ser capitán de un rompehielos es la cumbre de su carrera, respondió que es «la cima, pero no la meta final, más bien se trata de una nueva etapa». «Me acaban de nombrar y me quedan años para ‘forjarme’ como capitán. Veo a nuestros capitanes [de Atomflot] y lo entiendo: entre llevar el título de capitán y ser capitán hay una distancia de cientos de kilómetros de rutas y escoltas. Todavía tengo que aprender, aprender y aprender», explicó.
Fuente: Medios Internacionales
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