Un pequeño organismo del océano, conocido como zooplancton, se ha convertido en un héroe inesperado en la lucha contra el calentamiento global. Según un nuevo estudio publicado en la revista Limnology and Oceanography, estos diminutos seres —como copépodos, krill y salpas— tienen un papel crucial en reducir las emisiones de carbono.

Durante la primavera, el zooplancton se alimenta de fitoplacton, algas que absorben dióxido de carbono (CO₂) de la atmósfera. Luego, estos animales migran a las profundidades del océano Antártico, donde almacenan ese carbono en forma de grasa y se hunden, alejándolo de la atmósfera durante décadas o incluso siglos. Este proceso se conoce como la “bomba biológica”.

Se estima que esta actividad natural evita la emisión de carbono equivalente a la que generan 55 millones de autos de gasolina cada año. La mayor parte de esta absorción se realiza en el océano Antártico, que representa el 40% del calor que los océanos del mundo absorben actualmente.

Expertos señalan que si no fuera por esta migración, los niveles de CO₂ en la atmósfera serían el doble de los que hay hoy. Sin embargo, el zooplancton enfrenta amenazas como el calentamiento del océano y los cambios en sus hábitats, lo que pone en riesgo este importante mecanismo de regulación climática.

Fuente: Prensa Latina

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