La periodista italiana, Geraldina Colotti advierte en una entrevista exclusiva para 360 en Directo, que detrás de la retórica geopolítica del conflicto en Irán se esconde una realidad económica brutal para las clases populares europeas, mientras las élites capitalistas multiplican sus ganancias. En esta exclusiva, Colotti propone una mirada crítica que vincula la agresión imperialista con la necesidad de una transformación estructural en el continente.
Colotti es contundente al describir a la guerra como un mecanismo de expoliación interna. “Esta agresión imperialista ya tiene víctima en casa: las clases populares”, sostiene. Para respaldar su afirmación, pone sobre la mesa datos que reflejan una crisis silenciosa pero profunda en Italia, su país de origen. Según detalla, solo en lo que va de marzo de 2026, el precio del gasoil en el país transalpino ha superado los 2,10 euros por litro, mientras que el costo del gas natural en Europa se ha incrementado un 60% en cuestión de días.
Este contexto de inflación descontrolada contrasta, según la periodista, con el comportamiento de las grandes corporaciones. “Los beneficios de las multinacionales de la energía se disparan”, enfatiza, dibujando un escenario donde las ganancias empresariales crecen en paralelo al ahogo financiero de los hogares. La comunicadora pone el foco en la pérdida de poder adquisitivo de los trabajadores italianos, a quienes describe como los más mal pagados de Europa. “Han perdido un 7% de poder adquisitivo real en la última década y los salarios siguen congelados”, denuncia.
El hambre financia la guerra
Para Colotti, no se trata de fenómenos aislados, sino de las piezas de un mismo engranaje. “La guerra se financia con el hambre de los trabajadores, con facturas de luz que se vuelven impagables y una inflación que devora el pan de las familias populares”, explica. En su análisis, el conflicto armado deja de ser una abstracción geopolítica para convertirse en “el robo organizado de nuestra riqueza para alimentar la industria de la muerte”.
Ante este panorama de asedio, la periodista italiana sugiere que la resistencia no puede limitarse a gestos simbólicos, sino que debe nutrirse de experiencias que han demostrado eficacia en la defensa de la soberanía popular. En este sentido, desliza una mirada hacia América Latina, particularmente hacia Venezuela. “Abrir brecha frente a este asedio significa aprender de la dignidad de la diplomacia bolivariana de paz”, afirma.
Colotti rescata el ejemplo venezolano como un modelo de resistencia al “chantaje” imperialista. “Venezuela nos enseña que un pueblo consciente puede resistir el chantaje y proponer un mundo pluripolar, conjugando al poder constituyente con el poder constituido”, señala, destacando la capacidad del país sudamericano para mantenerse firme frente a las presiones externas mientras propone una alternativa al orden unipolar.
Sin embargo, la analista advierte que la solución para Europa no puede ser una copia mecánica de otras realidades, ni un mero ejercicio de diplomacia institucional. En su opinión, las estructuras actuales del continente están capturadas por los intereses bélicos. “Para nosotros, en la entraña de Europa, no basta con pedir un diálogo mutuo. La paz real en el continente no vendrá de un despacho de Bruselas o de la OTAN”, sentencia.
Salida y cambios
Fiel a su enfoque crítico, Colotti plantea que la salida a la crisis requiere una transformación radical: “Necesitamos arrancar los recursos estratégicos —energía, logística y defensa— de la mano de la burguesía militarista”, propone. “Nuestra lucha no es solo contra un ultimátum, sino contra el sistema capitalista que necesita la guerra para sobrevivir”.
En sus declaraciones, Geraldina Colotti concluye con una visión de futuro que apela a la reorganización del tejido social y político europeo. Lejos de resignarse al destino de territorio en disputa entre potencias, la analista aboga por una reapropiación del destino común: “Solo una Europa de los trabajadores, socialista e internacionalista, podrá garantizar que nuestro territorio deje de ser un campo de batalla imperialista para convertirse en un territorio de paz con justicia social”, afirma.
Finalmente, la periodista extiende su llamado a la solidaridad concreta, entendiendo que la emancipación europea no puede desligarse de las luchas globales. “Capaz de ayudar concretamente a los pueblos de la Patria Grande y a los pueblos del Sur”, concluye Colotti, enmarcando la disputa local dentro de una batalla más amplia por un orden mundial que ponga fin a la lógica belicista del capital.
360/LT/DRR



