En una sesión extraordinaria de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac), varios países expresaron preocupación por la presencia de activos militares de Estados Unidos en el mar Caribe. El canciller de Venezuela, Yván Gil, pidió el retiro “inmediato” de estos buques y equipos, al considerar que su despliegue eleva el riesgo de tensión regional.

Gil explica que, cerca de las costas venezolanas operan al menos ocho embarcaciones con capacidad de portar más de 1.200 misiles y unos 4.200 efectivos entrenados, además de reportes sobre un submarino con capacidad nuclear. A su juicio, este escenario remite a niveles de riesgo no vistos desde la crisis de los misiles de los años sesenta y contravendría el Tratado de Tlatelolco, que desde 1967 prohíbe armas nucleares en América Latina y el Caribe.

El canciller venezolano también cuestionó la justificación de las maniobras bajo el argumento “antidrogas”, señalando que se ha intentado vincular a Venezuela y al presidente Nicolás Maduro con el narcotráfico. Dijo que esa narrativa ha sido desmentida por fuentes estadounidenses y llamó a la Celac a pasar de la “reflexión” a la “acción” para consolidar la región como zona de paz.

 

¿Qué opinan los cancilleres de la CELAC?

Desde la presidencia pro témpore de la Celac, la canciller de Colombia, Rosa Villavicencio, enfatizó que los principios de soberanía, igualdad entre Estados, no injerencia y solución pacífica de controversias “no son optativos”, sino pilares del orden internacional. Si bien reconoció que la presencia de buques en altamar se ampara en las libertades de navegación del derecho del mar, advirtió que la retórica beligerante puede convertir una simple presencia en un acto de coerción.

Villavicencio subrayó que ningún gobierno de la región debe solicitar ni celebrar intervenciones extranjeras y recordó que cualquier acción armada sin consentimiento de los Estados implicados constituiría una agresión contra América. Propuso que la Celac se pronuncie de manera explícita contra el despliegue en curso y frente a cualquier intento de intervención, reafirmando la soberanía y la integridad territorial de sus miembros.

Nicaragua respaldó el rechazo al uso de la fuerza y alertó que desestabilizar a un país puede abrir la puerta a riesgos para toda la región. Sus representantes insistieron en mantener a América Latina y el Caribe como un espacio de paz y sostuvieron que el crimen organizado no se enfrenta con medidas que pongan en peligro la estabilidad.

Cuba, por su parte, condenó con firmeza el despliegue militar estadounidense en el sur del Caribe, al que calificó como operaciones “antidrogas” encubiertas. La isla llamó a reforzar la unidad de la Celac para enviar un mensaje claro frente a cualquier intento de subordinación por la fuerza.

 

Fuente: Medios Internacionales

360°/PG/CV

 

Fuente: Telesur

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