El mercado energético mundial ha reaccionado con una volatilidad extrema tras el vencimiento del ultimátum de la Casa Blanca hacia Irán, provocando que el petróleo estadounidense se dispare más de un 3% hasta alcanzar los 115 dólares por barril, mientras que el crudo Brent ya cotiza sobre los 110 dólares. Esta escalada en los precios refleja el temor inmediato de los inversores a una interrupción masiva del suministro en Oriente Medio, ante la posibilidad de nuevos enfrentamientos que comprometan la seguridad de las rutas petroleras globales.

Simultáneamente, la incertidumbre geopolítica ha golpeado con fuerza a Wall Street, donde los futuros de las acciones registraron caídas significativas, destacando el descenso del 0,7% en el índice S&P 500. El nerviosismo en los parqués financieros aumenta mientras los analistas advierten que la falta de un acuerdo diplomático entre Washington y Teherán podría mantener bajo presión tanto a la economía estadounidense como a los mercados internacionales durante los próximos días.

360/DRR