La crisis política y social en Bolivia se agudiza drásticamente tras un acelerado incremento en los cortes de ruta que amenazan con paralizar los ejes estratégicos del país. De acuerdo con el último balance emitido por la Administradora Boliviana de Carreteras (ABC), la cifra de puntos viales cercados escaló de 66 reportados a tempranas horas a un total de 84 interrupciones durante la tarde de este jueves.

​Las movilizaciones ciudadanas denuncian profundas deficiencias en la gestión del presidente Rodrigo Paz, a quien le exigen una renuncia inmediata. Las protestas cuentan con un fuerte respaldo de sectores sindicales afines al expresidente Evo Morales, teniendo su principal bastión de resistencia en el departamento central de Cochabamba, región que lidera el mapa del conflicto con 30 bloqueos activos.

​Geografía de la protesta y demandas gremiales

​El informe técnico institucional detalla la progresiva expansión del cerco en los distintos departamentos del país:

  • Cochabamba: 30 cortes viales que consolidan la base de operaciones sindical.
  • La Paz: 22 puntos bloqueados, generando serios problemas de suministro debido al cerco que sufre la sede de gobierno.
  • Potosí: 15 interrupciones de vías.
  • Oruro: 10 tramos viales clausurados.
  • Resto del territorio: Las demás regiones registran cifras variables que oscilan entre tres y cuatro cortes de ruta.

​A las consignas de carácter político se ha sumado el descontento del transporte público. Los conductores exigen respuestas urgentes ante la excesiva demora en el pago del resarcimiento estatal por la gasolina subvencionada, un panorama agravado por las fallas de distribución de combustible que provocan los mismos conflictos sociales.

​Ultimátum presidencial y mediación de emergencia

​En un intento por desactivar la crisis, el ministro de Obras Públicas, Mauricio Zamora, anunció una convocatoria a la dirigencia del sector transporte bajo la premisa de que «bloqueo sobre bloqueo no funciona». Sin embargo, la falta de una fecha formal para el encuentro provocó que los transportistas ratificaran su postura de no levantar las medidas de presión hasta obtener soluciones definitivas.

​Ante el complejo escenario, el presidente Rodrigo Paz lanzó un duro ultimátum al convocar al diálogo a los líderes opositores, advirtiendo de forma tajante que esta sería «la última vez» que promovería una instancia de negociación desde el Ejecutivo.

​Como vía alternativa para destrabar el conflicto, este jueves se instaló una mesa negociadora auspiciada por la Iglesia católica y la Defensoría del Pueblo, cuya efectividad aún depende de que se confirme la asistencia de los cabecillas de las protestas. Mientras tanto, el sector campesino anunció la próxima realización de un cabildo nacional para determinar si se suman a los llamados de diálogo o si dan continuidad a las movilizaciones en las calles.

360/AP/DRR