Más de 3,200 trabajadores del sindicato IAM en Boeing iniciaron una huelga esta semana, demandando mejores salarios, beneficios y mayor seguridad laboral. La medida afectó las operaciones en las instalaciones de St. Louis y Mascoutah, Illinois, generando un impacto en la producción de algunos de los principales aviones y sistemas de defensa de la compañía.

Los empleados rechazaron una segunda propuesta de contrato a cuatro años, que incluía un aumento salarial del 40%, bonos de firma de 5,000 dólares, más vacaciones y licencias por enfermedad, además de ajustes en los horarios. Sin embargo, los líderes sindicales consideran que el acuerdo no refleja adecuadamente el valor del trabajo y la contribución de sus miembros a los programas de defensa de EE.UU.

Según Sam Cicinelli, vicepresidente del sindicato en la región del Medio Oeste, “nuestros miembros construyen las aeronaves y sistemas de defensa que mantienen seguro a nuestro país. Ellos merecen un contrato que proteja a sus familias y reconozca su experiencia”.

La huelga pone en riesgo la producción de diversos productos clave, como los cazas F-15 y F/A-18, que se exportan a países como Arabia Saudí, Japón y Australia. Además, puede retrasar la entrega del dron MQ-25 Stingray para la Marina de EE.UU. y afectar la producción del nuevo caza F-47A para la Fuerza Aérea, cuya fase inicial de fabricación también está en marcha.

Este paro llega en un contexto complicado para Boeing, que aún enfrenta las secuelas de accidentes fatales del 737 Max en 2018 y 2019, así como del trágico incidente del Dreamliner en junio pasado, que costó al menos 260 vidas.

Fuente: TeleSur

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