Al menos 15 militares estadounidenses resultaron heridos tras un reciente ataque iraní contra las instalaciones de la base militar Al Adiri, ubicada en Kuwait, según informaron funcionarios de defensa a la cadena CBS News. El reporte detalla que, a pesar del impacto de la ofensiva contra la infraestructura aliada en el Golfo, la mayoría del personal afectado presentó lesiones que no comprometen su vida, permitiendo que el grueso del contingente se reincorporara a sus labores de servicio activo en las últimas horas. Este incidente subraya la persistente vulnerabilidad de los puntos estratégicos de EE. UU. en la región ante la capacidad de respuesta misilística de Teherán.

Con estas nuevas cifras, el balance total de militares estadounidenses heridos desde el inicio de las hostilidades contra Irán asciende a 373 efectivos. De este grupo, las autoridades sanitarias del Pentágono confirmaron que 330 soldados han logrado recuperarse satisfactoriamente y han vuelto al frente, mientras que cinco permanecen bajo cuidados críticos debido a la gravedad de sus lesiones. Estos datos ofrecen una radiografía del costo humano acumulado en el teatro de operaciones, en un contexto donde la intensidad de los enfrentamientos y los ataques a bases logísticas en países vecinos continúan marcando el ritmo de la escalada bélica en el Medio Oriente.

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