Brasil manifestó su rechazo absoluto ante la decisión del gobierno de Donald Trump de catalogar como grupos terroristas al Primer Comando de la Capital y al Comando Vermelho. El canciller Mauro Vieira denunció que esta resolución, ejecutada sin diálogo previo, representa una vulneración al derecho internacional y un ataque directo a la soberanía brasileña. La Cancillería calificó la medida como un instrumento de presión injustificado que ignora los protocolos diplomáticos establecidos entre ambas naciones.

​La administración brasileña alertó que la legislación estadounidense permite intervenciones extraterritoriales que amenazan la autonomía de sus instituciones financieras y penales. Existe una profunda preocupación por el impacto de esta política sobre ciudadanos y empresas, incluso aquellos sin conexión con las organizaciones designadas. El gobierno advirtió que este marco jurídico unilateral genera un escenario de inestabilidad física y legal para todo el país.

​El precedente marcado por el ataque a Venezuela en enero pasado ha encendido las alarmas en Brasilia ante la agresiva doctrina de seguridad de Washington. El canciller Vieira subrayó el riesgo real de que el territorio brasileño sea objeto de acciones militares bajo pretextos similares a los empleados contra Caracas. Este temor refleja la percepción de que la Casa Blanca prioriza sus intereses geopolíticos sobre el respeto a la autodeterminación.

​Finalmente, Brasil advirtió que continuará defendiendo su autonomía frente a lo que considera un error estratégico de la administración republicana. La Cancillería mantiene un estado de alerta ante posibles medidas judiciales o administrativas que Washington pretenda imponer de manera forzada. Con esta postura, el país se posiciona en defensa de la no intervención y el respeto a la soberanía de las naciones sudamericanas.

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