Una escalada de hostilidades sacude el golfo Pérsico esta madrugada de domingo, tras confirmarse ataques coordinados con misiles y drones contra Kuwait y Baréin. En territorio kuwaití, las defensas antiaéreas fueron activadas para neutralizar las amenazas entrantes, mientras el Ejército instaba a la población a seguir los protocolos de seguridad. De forma paralela, se reportaron explosiones en la base aérea de Isa, en Baréin, marcando un episodio de alta tensión en la región.
Esta ofensiva surge como respuesta directa a los bombardeos ejecutados por Estados Unidos contra posiciones iraníes cerca del estrecho de Ormuz. Washington inició las operaciones militares tras el ataque sufrido por el petrolero M/T Kiku, un buque de bandera panameña que transportaba millones de barriles de crudo. Estas acciones han provocado una reacción en cadena que amenaza la estabilidad de una de las rutas comerciales más vitales del mundo.
El conflicto se extendió a territorio iraní, donde se registraron impactos en torres de telecomunicaciones y zonas rurales cercanas a la ciudad portuaria de Sirik y la isla de Qeshm. La infraestructura afectada por los proyectiles estadounidenses subraya la intensidad de los intercambios actuales entre las partes involucradas. Ante este escenario, la región se mantiene bajo máxima alerta, a la espera de nuevos movimientos diplomáticos o militares.
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