¿Puede la escala comunal sostener el aparato industrial y alimentario de una nación? Para el Plan de la Patria, la respuesta no solo es afirmativa, sino que se ha convertido en un consenso social. Así se debatió en el reciente curso “Injerto Productivo: La Agricultura Popular y Comunal”, un espacio que dejó claro que la economía venezolana se está rediseñando desde los territorios.
El vicepresidente Sectorial de Planificación, Ricardo Menéndez, fue tajante al señalar que la reactivación económica no es tarea de unos pocos:
«Toda la población venezolana tiene el deber de velar por la construcción de una Venezuela productiva y asumir un rol activo en la economía del país», afirmó el ministro.
Bajo la mirada estratégica del presidente Nicolás Maduro y las directrices de la presidenta (E) Delcy Rodríguez, este enfoque de «injertos productivos» no busca parches temporales, sino crear un nuevo engranaje que combine manufactura, capacidad agroindustrial y una visión fresca de la agricultura tradicional.
Del conuco a la mesa urbana: Modelos que funcionan
Lejos de las teorías de escritorio, la jornada sirvió para analizar tres casos reales que ya están demostrando su eficiencia en el campo:
- La resistencia del conuco: El profesor José Luis Berroterán derribó mitos sobre la siembra ancestral, calificando al conuco como un sistema «altamente eficiente y permanente». ¿La razón? El uso inteligente de plantas perennes, anuales y de ciclo corto que garantizan comida en la mesa los 12 meses del año.
- La revolución pesquera: El ministro de Pesca y Acuicultura, Juan Carlos Loyo, demostró cómo los CONPPA (Consejos de Pescadores) lograron introducir la proteína marina directamente en las zonas urbanas, rompiendo las cadenas tradicionales de distribución.
- Logística comunal: Experiencias como el cultivo de arroz en Guárico y el Plan Pueblo a Pueblo avanzan hacia lo que Laura Lorenzo, coordinadora de este último, define como la meta definitiva: trascender la agricultura convencional y química hacia un modelo netamente agroecológico.
Una cifra récord en las aulas populares
El verdadero termómetro de este cambio no está en las oficinas gubernamentales, sino en las comunidades. El Plan de Formación Masiva en Planificación Popular alcanzó un hito histórico al registrar más de 6.3 millones de participantes en todo el país.
Este ejército de ciudadanos formados representa el nuevo tejido económico con el que Venezuela busca consolidar su soberanía alimentaria, demostrando que la producción nacional ya no se mide únicamente en grandes hectáreas latifundistas, sino en la fuerza organizada de su base popular.
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