En una contundente intervención ante el Consejo de Seguridad de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), el ministro de Relaciones Exteriores de Cuba, Bruno Rodríguez, denunció este martes la escalada agresiva del Gobierno de los Estados Unidos contra la isla y apeló a la solidaridad de la comunidad internacional ante el riesgo inminente de una catástrofe humanitaria.
Durante la reunión ministerial de alto nivel —convocada en Nueva York por China, país que ejerce la presidencia pro tempore del Consejo—, el jefe de la diplomacia cubana advirtió que las medidas coercitivas aplicadas por la administración de Donald Trump «matan y provocan sufrimiento». Asimismo, sentenció que si Washington ordenara una intervención militar, sus responsables «pasarían a la historia como criminales de guerra».
“Cuba no es ni puede ser una amenaza. No es un enemigo de Estados Unidos ni quiere serlo”, afirmó Rodríguez, al tiempo que exigió a la Casa Blanca que “dejen a Cuba vivir en paz”, argumentando la total ausencia de justificación legal o moral para tales acciones.
El canciller también rechazó categóricamente las recientes acusaciones de la justicia estadounidense contra el líder de la Revolución cubana, el general de Ejército Raúl Castro, calificando la instrucción de cargos penales como un «acto moralmente infame y legalmente arbitrario».
Impacto crítico en la salud y el sector energético
El diplomático cubano expuso ante el foro internacional una serie de alarmantes indicadores estadísticos que, según denunció, reflejan el impacto directo del recrudecimiento del bloqueo en la población civil de la isla:
- Mortalidad infantil: Registró un incremento sustancial al pasar de 4 a 9,2 muertes por cada 1.000 nacidos vivos.
- Tratamientos oncológicos: La expectativa de vida de los niños diagnosticados con cáncer se redujo drásticamente del 85% al 65% debido a las restricciones de acceso a insumos médicos.
- Crisis energética: La población enfrenta un escenario crítico debido a las sanciones directas contra los suministros de combustible.
“El cerco petrolero o energético que Estados Unidos aplica a Cuba equivale por sus efectos a un bloqueo naval, que es un acto de guerra y de genocidio”, puntualizó Rodríguez.
Alerta ante un eventual escenario bélico
El ministro enfatizó que una agresión armada por parte de Estados Unidos desataría un «baño de sangre» inviable para la región, donde miles de ciudadanos cubanos morirían en defensa de su soberanía y miles de jóvenes soldados estadounidenses se verían arrastrados por una política que tachó de «imperialista y neofascista».
Pese a la extrema tensión, Rodríguez reiteró que el Gobierno de La Habana mantiene su disposición histórica a entablar un diálogo bilateral constructivo para resolver los diferendos comunes. No obstante, aclaró que cualquier negociación estará estrictamente condicionada al respeto mutuo y al principio de no injerencia en los asuntos internos, planteando como posibles puntos de agenda la cooperación conjunta en el combate al terrorismo, el narcotráfico y el crimen transnacional organizado.
360/AP/DRR



