En un movimiento que agudiza la crisis geopolítica global, el gobierno de Rusia notificó formalmente a Estados Unidos la necesidad imperativa de evacuar a su personal diplomático de Kiev. El aviso precede al inicio de una campaña de ataques selectivos contra la infraestructura militar e industrial de la capital ucraniana.

​La advertencia se transmitió en una conversación telefónica entre el canciller ruso, Serguéi Lavrov, y el secretario de Estado de EE. UU., Marco Rubio, según confirmó el viceministro de Relaciones Exteriores ruso, Serguéi Riabkov, a la agencia Sputnik.

​Moscú justifica la ofensiva como una represalia directa por las recientes operaciones de las fuerzas ucranianas en zonas civiles. Asimismo, el Kremlin extendió la alerta al resto de las delegaciones internacionales que permanecen en Kiev, deslindando responsabilidades sobre la seguridad del personal extranjero ante la inminente escalada aérea.

​Starobelsk: El punto de quiebre

​El viceministro Riabkov enfatizó que el detonante que agotó la tolerancia de Moscú fue el ataque con drones perpetrado el pasado 22 de mayo contra una residencia estudiantil en Starobelsk (República Popular de Lugansk). El bombardeo nocturno impactó un refugio donde dormían 86 jóvenes, dejando un saldo trágico de:

  • 21 fallecidos, en su mayoría adolescentes.
  • Más de 60 heridos de gravedad.

​Este suceso marcó un punto de inflexión definitivo en la estrategia del Kremlin, que ahora apunta a neutralizar los centros de comando y logística en Kiev.

​Advertencia directa a Washington y la OTAN

​La diplomacia rusa señaló que la comunicación directa con el secretario Marco Rubio responde al rol protagónico que ejerce la Casa Blanca en el conflicto.

​“El ministro Lavrov consideró fundamental transmitir esta información al secretario Rubio, dada la responsabilidad que atribuimos a Washington sobre la coordinación de las acciones de la OTAN en la región”, declaró Riabkov.

 

​Moscú calificó de «cínica» la postura de los países miembros de la Alianza Atlántica, acusándolos de ignorar sistemáticamente la seguridad de la población civil mientras financian y dirigen la maquinaria bélica ucraniana. Con el anuncio de estos ataques sistemáticos, la región entra en una fase de máxima alerta a la espera del inminente despliegue de las fuerzas aeroespaciales rusas.

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