La respuesta sanitaria global ante el brote de ébola provocado por la cepa Bundibugyo enfrenta un grave obstáculo logístico. La Organización Mundial de la Salud (OMS) confirmó que las dosis de la vacuna más avanzada y prometedora contra este virus no estarán disponibles para ensayos clínicos ni para su distribución hasta dentro de seis a nueve meses.

​La urgencia de la situación fue detallada por el director general del organismo, Tedros Adhanom Ghebreyesus, quien informó que el brote —localizado entre la República Democrática del Congo y Uganda— ya se ha cobrado la vida de 139 personas. El máximo representante de la salud pública advirtió que se espera que la tasa de letalidad continúe en ascenso, en paralelo a un repunte crítico que ya sitúa los casos sospechosos en 600.

​Un vacío de respuesta inmediata

​El panorama científico actual es complejo. Según declaraciones recogidas por el diario británico The Guardian, el responsable del plan de investigación y desarrollo de la OMS, Vasee Moorthy, admitió la total falta de inventario biológico para combatir la emergencia en lo inmediato:

​»No hay dosis actualmente disponibles para un ensayo clínico. La información con la que contamos indica que el plazo probable [de producción] es de seis a nueve meses».

 

​La alternativa de Oxford: Rapidez contra incertidumbre

​Ante esta peligrosa ventana de tiempo, la comunidad científica evalúa a contrarreloj una alternativa secundaria. Se trata de un fármaco desarrollado bajo la misma plataforma tecnológica de la Universidad de Oxford utilizada para las vacunas contra el Covid-19 de AstraZeneca.

​Esta opción podría estar lista para pruebas en humanos en un plazo mucho más corto, de dos a tres meses. No obstante, el propio Moorthy enfrió las expectativas al reconocer que existe «mucha incertidumbre» en torno a este proyecto, ya que los laboratorios aún no disponen de datos concluyentes sobre su eficacia en pruebas con animales.

​El retraso en el desarrollo de estos tratamientos deja la contención del brote en manos de los protocolos de aislamiento y prevención, mientras la región afectada aguarda por una solución médica definitiva.

360/AP/DRR