Una pinza regulatoria y policial coordinada desde ambos lados del océano Pacífico ha logrado lo que parecía imposible: quebrar la tendencia al alza de la peor crisis de salud pública en la historia de los Estados Unidos. De acuerdo con una investigación publicada por el diario Milenio, las políticas de control de drogas implementadas de forma conjunta por los gobiernos de China y México consiguieron frenar el flujo de fentanilo hacia el mercado estadounidense, provocando un desplome histórico en los índices de mortalidad por sobredosis.
El éxito de esta estrategia geopolítica descansa en dos frentes específicos. Por un lado, Pekín impuso severas restricciones legales a la comercialización del opioide sintético y endureció las auditorías a las empresas químicas que exportan precursores. Por el otro, México intensificó las operaciones de intercepción en su territorio, bloqueando el trasiego antes de que la sustancia alcance la frontera norte.
El factor Sheinbaum y la escasez en la frontera
El cambio de estrategia en México ha arrojado métricas contundentes bajo la administración de la presidenta Claudia Sheinbaum. Las autoridades mexicanas han incautado 1,8 toneladas de fentanilo puro, un volumen operativo que los analistas traducen en el retiro de entre 600.000 y 900.000 pastillas que tenían como destino las redes de distribución norteamericanas.
Esta contracción en la oferta modificó la dinámica criminal dentro de los propios Estados Unidos: ante la falta de materia prima, la droga disponible en las calles estadounidenses está siendo adulterada y mezclada con otras sustancias, un fenómeno colateral que redujo drásticamente su nivel de pureza y, en consecuencia, su letalidad.
El desplome de la estadística mortal
La crisis del fentanilo, que estalló con fuerza hace una década, alcanzó su punto más crítico en el año 2022, cuando la nación estadounidense registró un récord de 82.000 fallecimientos por consumo. Sin embargo, los cruces de datos oficiales revelan que el año pasado la cifra se redujo a 44.000 muertes, marcando un descenso del 50 %.
Los expertos consultados señalan que la efectividad del bloqueo asiático-mexicano se refleja con claridad en los indicadores de la patrulla fronteriza y las agencias norteamericanas:
- Pico histórico: En 2023, la escasez apenas comenzaba y los decomisos en EE. UU. marcaron un techo histórico de 12,3 toneladas.
- Caída del trasiego: Para 2025, la cifra de incautaciones en suelo estadounidense cayó a 5,4 toneladas, lo que, según los especialistas y la revista Science, no responde a una menor actividad policial, sino a una disminución real y significativa en el volumen de droga que circula por las rutas tradicionales.
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