La industria de la moda y el activismo social convergieron en un hito cultural sin precedentes. La célebre plataforma internacional Project Runway y la Fundación Las Manuelitas sumaron capacidades creativas para dar vida a «Heroínas», un desfile temático de alta costura concebido para homenajear la resiliencia y el impacto de figuras femeninas determinantes en la historia, la ciencia, el arte y la sociedad contemporánea.

​Bajo la dirección de la presidenta de la fundación, la doctora Eliana Salazar, la pasarela se convirtió en un manifiesto estético donde diseñadores consagrados y modelos de trayectoria global asumieron el reto de reinterpretar el legado de mujeres icónicas. Cada pieza exclusiva exhibida desafió los límites de la imaginación, tejiendo un puente directo entre el diseño de autor y el compromiso comunitario.

Estética, tecnología y vanguardia

​La puesta en escena de «Heroínas» destacó por una producción técnica impecable que integró herramientas tecnológicas de última generación. Los asistentes experimentaron una inmersión sensorial que los transportó a las distintas épocas de las homenajeadas, consolidando la cita como una de las ediciones más memorables y sofisticadas del circuito de la moda actual.

​Esta colaboración estratégica responde a un propósito común de ambas marcas: visibilizar la fuerza del género femenino a través del arte textil, vinculando el prestigio de una vitrina global con los programas de transformación social que impulsa activamente la fundación.

​»Esta alianza va más allá de la estética; ‘Heroínas’ es un manifiesto visual de poder y dignidad. Unir el prestigio creativo de Project Runway con el propósito social de la Fundación Las Manuelitas nos permite enviar un mensaje contundente de unidad, inspiración y reconocimiento global al rol fundamental de la mujer en nuestra sociedad», afirmó la Dra. Eliana Salazar durante el encuentro.

El evento cierra con un balance positivo, no solo por su rigor técnico y su propuesta estética, sino por sentar un precedente sobre cómo las plataformas globales de entretenimiento y las organizaciones sociales pueden cohabitar para potenciar discursos de inclusión y reconocimiento histórico.

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