El diputado e historiador Juan Eduardo Romero Jiménez negó rotundamente este martes que la presidenta encargada Delcy Rodríguez haya traicionado o vendido al presidente secuestrado Nicolás Maduro durante las negociaciones con Estados Unidos. La polémica estalló en el podcast 360 en vivo desde Plaza Venezuela, conducido por Boris Castellanos y Duglianny Ramírez, donde Romero presentó su libro Dialéctica de la dignidad. El 3 de enero y la reingeniería de la revolución bolivariana. El también filósofo y exdiplomático respondió con una frase histórica de Simón Bolívar:
“Todo es lícito por la patria menos perderla”.
Romero explicó que la actual negociación es tan difícil como la que enfrentó el Libertador en 1820 cuando pactó un armisticio con su enemigo Pablo Morillo. “Bolívar estaba ganando la guerra y aun así se sentó a negociar. Lo mismo hizo el general José Antonio Páez cuando engañó a los españoles en las Queseras del Medio. Las revoluciones no son lineales”, sostuvo el diputado. Ante la pregunta directa de si Delcy Rodríguez entregó a Maduro a cambio de favores, Romero respondió: “Vuelvo y repito: hay nuevas condiciones difíciles, pero el control del petróleo lo seguimos teniendo nosotros. Estamos sentados con alguien cuyo proyecto político ha contraviniendo el nuestro, pero eso también es histórico. ¿Acaso Bolívar no se sentó con Morillo?”.
El parlamentario detalló cifras para respaldar su tesis. “Nosotros estábamos vendiendo el petróleo 25 o 30 dólares por debajo del precio del mercado por las medidas coercitivas unilaterales. La presidenta encargada Delcy Rodríguez dijo el 15 de enero: estamos produciendo 1.200.000 barriles. Chevron tiene una licencia de 850.000 barriles. La diferencia entre 850.000 y 1.200.000 son 350.000 barriles que estábamos perdiendo entre 20 y 30 dólares por barril. En este momento estamos vendiendo todo a precio del mercado. Eso explica el aumento de los 240 dólares”, afirmó Romero.
El libro, disponible en la editorial marabina Sultana del Lago, consta de siete capítulos que el diputado escribió entre enero y abril de 2026. El primer capítulo analiza el ataque del 3 de enero. Romero reveló que utilizó la web de un centro de pensamiento norteamericano financiado por el International Republic Institute. “Tenía imágenes en vivo del ataque el 3 de enero. Esa página había estado haciendo seguimiento al acoso contra nosotros desde agosto”, explicó. También respondió a las dudas sobre por qué no actuaron los radares: “Nuestros radares JY-27 (de fabricación china) tienen un alcance de 750 kilómetros, pero fueron inhibidos con señales de alta intensidad. El radar fue saturado y perdió efectividad. Los sistemas S-300 y los Buk-M2 no pudieron interceptar los cohetes de quinta generación porque esa primera capa defensiva fue neutralizada”.
El diputado dedicó el tercer capítulo a lo que llama paciencia estratégica, un concepto tomado de la experiencia bolchevique. “La revolución bolivariana está cediendo espacio en una negociación difícil pero manteniendo el control del gobierno y la institucionalidad. La tranquilidad de la gente en un escenario de guerra no sería posible sin la efectividad de esa paciencia”, señaló. Romero comparó la situación con la retirada de Bolívar en 1819 y con la estrategia de Bolívar en 1820: “Firmó un tratado donde cedió territorios, pero reorganizó sus ejércitos y luego derrotó a los españoles. Eso es paciencia estratégica”.
Sobre el futuro judicial de Nicolás Maduro en Estados Unidos, Romero advirtió que el proceso puede tardar muchos años. “La gente creía que con la comparecencia ya comenzaba el juicio, pero no es así. El juez tiene que revisar los alegatos y decidir si va a juicio. Luego viene la selección de jurados. La defensa puede exigir acceso a todos los elementos de la operación, cómo se desarrolló, qué armas se usaron. La propia legislación norteamericana permite que eso dilate el proceso indefinidamente”, explicó el exdiplomático, quien recordó que Venezuela declaró a Maduro como prisionero de guerra ante la justicia de Estados Unidos.
Romero negó que Venezuela esté bajo tutelaje norteamericano. “Si estuviéramos bajo la luz de Estados Unidos, no mantendríamos el control sobre la Fuerza Armada, ni sobre la frontera, ni estaríamos aquí ustedes entrevistándome. Aseguro que con presencia norteamericana ni de broma me dejan hablar y mucho menos divulgar un libro que analiza el ataque de Estados Unidos contra Venezuela”, sentenció. El diputado admitió que hay dudas e inquietud en la militancia, pero afirmó que “Chávez está en cada hombre, cada mujer. Las crisis son oportunidades”, y destacó la ley de amnistía como una herramienta para recomponer los canales políticos sin violencia.
Finalmente, Romero rechazó la versión de que se estén regalando los recursos naturales. “¿Se está regalando el control del petróleo con la ley orgánica de hidrocarburos? No. ¿Se están regalando los minerales de tierras raras con la ley orgánica de minas? No. Lo que hay es una mesa de negociación difícil. Algo que no comprendimos en su momento: el 13 de abril de 2002, cuando Chávez regresó del golpe, dijo ‘los perdono, vamos a sentarnos’. Yo fui de los que dijo ‘Chávez está loco, intentaron matarlo’. Pero Chávez llamaba al diálogo, al encuentro, a la reflexión. Es difícil porque nos acostumbramos a la diatriba y la confrontación, pero de eso se trata la política”.
360/LT/DRR

