La dirección nacional del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) reconfiguró su esquema de movilización de masas al activar la segunda fase de la «Gran Peregrinación Nacional». El secretario general de la organización, Diosdado Cabello, anunció que este nuevo despliegue abandonará las dinámicas tradicionales de las grandes capitales para adentrarse en la provincia, vinculando directamente el debate político con los motores productivos de cada región.

​La nueva metodología partidista impone un itinerario estricto: cada delegación deberá internarse en un mínimo de cuatro localidades por estado. El propósito es transformar las habituales concentraciones masivas en jornadas de trabajo extendidas que contemplen asambleas populares, mesas técnicas con las comunas, auditorías de la gestión local y la recopilación de propuestas directamente desde las bases.

Sintonía con la vocación económica regional

​La particularidad de esta etapa radica en su diseño segmentado, el cual se adaptará a la identidad económica y laboral de los territorios visitados:

  • Sucre: El despliegue centrará sus esfuerzos en los puertos y comunidades pesqueras.
  • Guárico: La agenda girará en torno a las asambleas con los productores del sector agrícola.
  • Zulia: Los encuentros se concentrarán en las áreas de influencia de la actividad petrolera.

​Para asegurar un diagnóstico fidedigno de las realidades locales, el partido extendió la duración del cronograma en cada pueblo. Esta ampliación temporal busca propiciar un espacio de escucha activa donde la ciudadanía pueda plantear, sin intermediarios, sus reclamos, nudos críticos e iniciativas de desarrollo.

Un espacio de convergencia sin distinciones

​Cabello fue enfático al señalar que el espíritu de este recorrido dista de la exclusión política. Por el contrario, el dirigente subrayó que el proceso está concebido bajo una premisa de máxima inclusión, convocando a la sumatoria de todos los actores de la vida nacional.

​Bajo este enfoque de apertura, las jornadas integrarán a movimientos de mujeres, gremios de trabajadores, estructuras comunales y sectores religiosos. El llamado trasciende la militancia partidista, invitando a cualquier ciudadano comprometido con la convivencia pacífica, independientemente de su color político.

​El objetivo estratégico de esta movilización apunta a consolidar un frente amplio para la preservación de la estabilidad interna del país, cohesionando la voluntad popular en un rechazo unánime hacia las sanciones internacionales que impactan el desarrollo de la República.

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