Tatiana Umaru, joven becaria proveniente de Guinea-Bissau compartió su experiencia como estudiante de Medicina en Venezuela, resaltando el impacto positivo que el programa de becas de la Fundación Gran Mariscal de Ayacucho (Fundayacucho) ha tenido en su vida y formación profesional.
En una entrevista reciente, Umaru describió como un «gran privilegio» el poder cursar estudios superiores en el país. «Hay personas que quieren estudiar medicina pero no tienen los medios económicos», señaló, enfatizando que gracias a la beca cuenta con el apoyo necesario, incluyendo alimentación y alojamiento, para enfocarse en su sueño de convertirse en doctora.
Adaptación y Encuentro Cultural
Aunque admitió que el proceso de adaptación inicial no fue sencillo debido a las diferencias culturales y gastronómicas —mencionando entre risas su nuevo gusto por el pabellón criollo— Tatiana destacó las similitudes que unen a ambas naciones, como el baile del tambor.
Respecto a su interacción con el pueblo venezolano, la estudiante expresó sentirse bien recibida:
«Hasta ahora no he encontrado un venezolano que me haya hecho algo malo… el trato de los trabajadores y compañeros ha sido excelente».
Un llamado a confiar en la formación venezolana
Umaru concluyó su testimonio invitando a otros jóvenes internacionales a confiar en los programas de Fundayacucho. Destacó no solo la calidad de la enseñanza, sino también el ambiente de convivencia entre estudiantes de diversos países, lo que enriquece la experiencia académica y personal.
Con estas iniciativas, Venezuela reafirma su compromiso con la integración académica internacional y el apoyo a jóvenes talentos que, como Tatiana, buscan transformar sus realidades a través de la educación.
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