La inflación en Estados Unidos alcanzó en marzo pasado su nivel más alto en dos años (3,3%), impulsada por el aumento de los precios de los combustibles tras el cierre parcial del estrecho de Ormuz por parte de Irán, en el contexto de la agresión militar estadounidense-israelí iniciada a finales de febrero, según datos de la Oficina de Estadísticas Laborales.

La directora gerente del FMI, Kristalina Georgieva, advirtió que la escalada frenó el descenso inflacionario y elevó las expectativas a corto plazo, y que las consecuencias no desaparecerán rápidamente incluso si cesan las hostilidades. El Financial Times reportó que el encarecimiento de la energía ya impacta el transporte, la alimentación y la aviación. El investigador Joseph Gagnon señaló que los precios serán notablemente más altos hacia finales de año y la inflación seguirá por encima de los niveles de enero.

El analista Manuel Monereo advirtió sobre una posible recesión económica internacional y un costo político para el presidente Donald Trump de cara a las elecciones de medio término, ya que su movimiento MAGA lo cuestiona por intervenir militarmente pese a sus promesas de campaña. El secretario de Energía, Chris Wright, declaró que los precios de la gasolina podrían estabilizarse recién en 2027.

La economía estadounidense enfrenta un panorama incierto con efectos inflacionarios que podrían prolongarse más allá del fin del conflicto.

FUENTE: SPUTNIK

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