El Comando Sur de Estados Unidos ha puesto en marcha el ejercicio «FLEX 2026» en las costas de Florida, marcando el debut operativo del nuevo Comando de Guerra Autónoma (SAWC). A través de la Cuarta Flota de la Armada, Washington está integrando naves no tripuladas y sistemas de inteligencia artificial diseñados para desarticular redes logísticas en escenarios marítimos reales. Estas pruebas, ejecutadas a escasos 150 kilómetros de Cuba, forman parte de una estrategia de defensa avanzada que busca modernizar la capacidad de respuesta militar de EE. UU. en Centroamérica, Suramérica y el Caribe mediante el uso de armamento autónomo y semiautónomo.
La ejecución de estas maniobras ha profundizado la brecha diplomática con el Gobierno de Cuba, que denunció la fabricación de «pretextos» por parte de Washington para escalar la hostilidad en la región. Mientras que el secretario de Estado, Marco Rubio, vinculó a la isla con el apoyo a servicios de inteligencia de potencias adversarias, la Cancillería cubana rechazó estas acusaciones en medio de una creciente presión económica y petrolera. Por su parte, el Departamento de Defensa insistió en que el uso de estas tecnologías de vanguardia es estrictamente preventivo, orientado a neutralizar amenazas regionales y garantizar la estabilidad logística en aguas internacionales.
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