El diplomático John M. Barrett arribó este jueves a Caracas para asumir la jefatura de la misión de EE.UU., iniciando una etapa inédita en los vínculos bilaterales tras la intervención militar que culminó en el secuestro de Nicolás Maduro y Cilia Flores. Barrett fue recibido por el vicecanciller Oliver Blanco, quien a nombre de la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, subrayó la intención de establecer una agenda de trabajo basada en la cooperación y el beneficio mutuo. Este relevo ocurre tras la salida de Laura Dogu, quien deja el cargo para asesorar al Estado Mayor Conjunto en Washington.

La gestión de Barrett se centrará en ejecutar el «plan de tres fases» impulsado por el presidente Donald Trump y el secretario de Estado, Marco Rubio, con el objetivo de consolidar la influencia estadounidense en la región. Al llegar, el nuevo encargado de negocios afirmó que su prioridad es «ofrecer resultados» para los pueblos de ambos países en este contexto de transición. Según la embajada estadounidense, el equipo diplomático mantendrá la continuidad de la hoja de ruta diseñada en Washington para asegurar la estabilidad de la nueva relación con Venezuela.

Este cambio en la delegación diplomática se produce mientras en las calles de Venezuela se desarrollan caravanas nacionales que exigen el levantamiento definitivo de las sanciones económicas. La administración de Delcy Rodríguez ha condicionado el éxito de esta nueva etapa al cese de las medidas coercitivas unilaterales, argumentando que el país necesita liberar su potencial productivo tras años de bloqueo. Así, la misión de Barrett comienza bajo una fuerte presión social y política que busca normalizar la economía nacional frente a la nueva realidad diplomática.

360/AP/DRR