El Mando Central de los Estados Unidos (CENTCOM) confirmó que, hasta la fecha, sus fuerzas navales han desviado un total de 33 embarcaciones como parte del bloqueo operativo contra Irán. Esta medida se enmarca en una estrategia de presión máxima ejecutada en puntos estratégicos como el estrecho de Ormuz, donde la Armada estadounidense mantiene una vigilancia estricta para controlar el flujo marítimo hacia y desde la República Islámica.
El presidente Donald Trump reafirmó el control absoluto sobre la zona, calificando el cierre del estrecho como «hermético» y asegurando que ninguna embarcación puede transitar sin la autorización de la Armada de EE.UU. Según el mandatario, esta restricción se mantendrá vigente hasta que Irán acepte las condiciones de Washington en las mesas de negociación. Asimismo, Trump emitió una orden directa a las fuerzas navales para destruir cualquier embarcación que intente colocar minas en las aguas del estrecho, elevando el nivel de alerta ante posibles represalias.
A pesar de la continuidad del bloqueo, el gobierno estadounidense anunció una prórroga al alto el fuego establecido el pasado 7 de abril. Esta decisión responde a una solicitud de Pakistán, que busca tiempo para que el liderazgo iraní presente una propuesta unificada en las negociaciones. Washington sostiene que el gobierno de Teherán se encuentra actualmente dividido, lo que ha retrasado la consolidación de un acuerdo definitivo entre ambas naciones.
Por su parte, la representación de Irán ante la ONU, encabezada por Amir Saeid Iravani, ha condicionado la próxima ronda de conversaciones en Islamabad al cese inmediato del asedio naval. Mientras Irán denuncia el bloqueo como un obstáculo para la diplomacia, informes de The Financial Times sugieren que la medida no ha sido infalible, señalando que al menos 34 petroleros vinculados a Irán habrían logrado burlar el cerco estadounidense desde su implementación.
La tensión en la región del Océano Índico y el Golfo Pérsico continúa en aumento tras la reciente incautación de un petrolero por parte de la Armada de EE.UU. Este escenario mantiene en vilo a los mercados energéticos globales, mientras la comunidad internacional observa el desarrollo de las gestiones diplomáticas en Pakistán como la última vía para evitar una escalada mayor.
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