La reciente concentración de la oposición venezolana en España, encabezada por María Corina Machado, se ha visto envuelta en un escándalo internacional tras la participación del cantante Carlos Baute, quien profirió insultos de carácter racista contra la presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez.
Al gritar la consigna «¡Fuera la mona!», el artista no solo abandonó el debate político para caer en la deshumanización, sino que desató una ola de indignación inmediata en redes sociales, donde miles de usuarios calificaron su comportamiento de «misógino», «racista» y «totalmente fuera de lugar» para una figura pública.
El video del incidente se volvió viral en cuestión de minutos, transformando el acto político en un escenario de repudio global hacia la violencia verbal y el discurso de odio. Mientras los defensores de la mandataria venezolana exigen una disculpa pública y denuncian el uso de comparaciones animales para atacar a una mujer afrodescendiente, el silencio de los organizadores del evento empieza a ser cuestionado.
Este episodio deja una mancha crítica en la imagen de Baute y pone en entredicho el nivel ético de las arengas utilizadas por el sector extremista de la oposición en el extranjero.



