El presidente del Parlamento iraní, Mohammad Bagher Ghalibaf, reveló este sábado que las fuerzas de su país estuvieron al borde de un enfrentamiento directo con un dragaminas estadounidense en el Estrecho de Ormuz. Según el alto funcionario, la intervención iraní ocurrió durante un periodo de conversaciones diplomáticas destinadas a frenar las hostilidades, denunciando el intento de desminado de Washington como una violación flagrante del alto el fuego vigente.
Ghalibaf detalló que Teherán respondió con firmeza ante la maniobra naval, asegurando haber emitido un ultimátum claro a la delegación estadounidense durante encuentros previos en Islamabad. «Les advertimos que si su dragaminas avanzaba un solo paso, abriríamos fuego sin dudarlo. Les dimos 15 minutos para recibir la orden de regreso, y la recibieron», afirmó el líder parlamentario, subrayando que la maniobra de disuasión forzó el retiro de la embarcación enemiga.
El presidente del Parlamento reiteró que el control sobre el tráfico en el Estrecho de Ormuz permanece bajo soberanía iraní y calificó de «torpe e irresponsable» cualquier intento de Washington por bloquear el paso a embarcaciones de la República Islámica. Ghalibaf advirtió que Irán no tolerará restricciones unilaterales que afecten sus intereses marítimos mientras otros países circulan libremente por la zona.
En este sentido, el alto funcionario fue enfático al señalar las consecuencias de una escalada. «Es imposible que otros puedan transitar por el estrecho y nosotros no. Si Estados Unidos no levanta el bloqueo, el tráfico en el Estrecho de Ormuz se verá definitivamente limitado», declaró, reafirmando la postura de Teherán de ejercer sus derechos en una de las rutas comerciales más críticas del mundo.
Este incidente pone de manifiesto la persistente tensión en las aguas del Golfo, donde las disputas sobre el derecho de navegación y la seguridad marítima continúan siendo puntos de fricción estratégica. Las declaraciones de Ghalibaf sirven como una advertencia sobre la determinación de Teherán para salvaguardar el paso por Ormuz ante cualquier acción que consideren una injerencia extranjera o un desafío a su soberanía regional.
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