Los mercados energéticos globales han registrado una fuerte caída este viernes, con el WTI descendiendo a 83 dólares y el Brent situándose por debajo de los 90 dólares por primera vez desde el 11 de marzo. Este desplome responde al anuncio de Irán sobre la reapertura total del estrecho de Ormuz para buques comerciales, una medida que alivia de inmediato la tensión en una de las rutas marítimas más críticas para el suministro de crudo a nivel mundial.

El ministro de Exteriores iraní, Abbas Araghchi, confirmó que el paso estratégico permanecerá abierto mientras se mantenga vigente el alto el fuego acordado entre Israel y el Líbano. A través de un comunicado oficial, Araghchi detalló que la navegación se realizará por las rutas coordinadas por la Organización de Puertos y Asuntos Marítimos de Irán, vinculando directamente la seguridad del tránsito comercial con la estabilidad de la tregua en la región.

Desde la Cancillería de Teherán han recibido con optimismo el cese de hostilidades, subrayando que siempre han abogado por un alto el fuego simultáneo en todo el Oriente Medio. Esta postura de distensión reduce significativamente la prima de riesgo geopolítico, devolviendo cierta calma a los inversores y permitiendo que los precios del barril regresen a niveles previos a la escalada del conflicto.

360/DRR