Ante el incremento de la presión internacional y el bloqueo naval estadounidense sobre Irán, el gigante asiático ha intensificado sus gestiones diplomáticas para actuar como factor de equilibrio. El canciller chino, Wang Yi, advirtió este jueves que la seguridad en el estrecho de Ormuz es una prioridad absoluta, dado su papel fundamental en el transporte de recursos hacia los mercados internacionales.

​China ha defendido la soberanía de Irán, pero ha dejado claro que el mantenimiento de las vías comerciales abiertas es una exigencia innegociable. Wang Yi describió el panorama regional como una etapa crítica de transición, instando a las partes a no dejar pasar la oportunidad de diálogo antes de que la crisis escale a un nivel de inseguridad incontrolable para la economía mundial.

​Desde Teherán, el ministro Abbas Araghchi buscó consolidar a Pekín como un aliado estratégico capaz de ejercer un liderazgo pragmático que facilite el acercamiento con Washington. La diplomacia iraní sostiene que una salida racional a la crisis es posible, siempre que la mediación china logre establecer un terreno común frente a las medidas restrictivas que hoy generan incertidumbre en los mercados globales.

360/AP/DRR