En una reciente entrevista concedida a la cadena estadounidense NBC News, el presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, expresó con firmeza su compromiso de defender la isla ante cualquier intento de agresión militar o intervención por parte de los Estados Unidos. El mandatario subrayó que la responsabilidad del liderazgo en su nación conlleva la convicción absoluta de estar dispuestos a entregar la vida por la Revolución y la causa que representan.
Al ser consultado sobre los riesgos personales que enfrenta el liderazgo cubano en el actual escenario geopolítico, Díaz-Canel aseveró que no alberga temores. El presidente enfatizó que, ante un escenario extremo de ataque o intento de secuestro, la respuesta será la defensa propia, citando las notas del himno nacional cubano al recordar que «morir por la patria es vivir». Para el jefe de Estado, la renuncia no es una opción contemplada en el vocabulario del proceso político que encabeza.
Un liderazgo colectivo y estructural
Durante el diálogo, el mandatario rechazó la tendencia de potencias externas a personalizar la dirección de Cuba en una sola figura. Explicó que el país cuenta con un liderazgo colectivo, sustentado en la unidad ideológica y la disciplina revolucionaria, lo que garantiza la continuidad del sistema más allá de cualquier individuo. Según Díaz-Canel, la estructura institucional de la Revolución cuenta con cientos de personas capacitadas para asumir responsabilidades de manera coordinada, por lo que eliminar a un solo integrante no alteraría el rumbo del proyecto país.
Apuesta por el diálogo y la estabilidad regional
Díaz-Canel manifestó su confianza en que el pueblo estadounidense no respaldaría una invasión contra un estado insular que no representa una amenaza para la seguridad nacional de los Estados Unidos. Definió a Cuba como una nación que busca el diálogo y una relación directa y constructiva entre ambos pueblos, advirtiendo que una confrontación armada generaría costos irreparables en vidas humanas para ambas partes y desestabilizaría la seguridad de toda la región.
Finalmente, el mandatario cubano hizo un llamado a la responsabilidad internacional, instando a sustituir la lógica de la fuerza por una más justa basada en el debate y la negociación. Abogó por la construcción de acuerdos mutuos que alejen definitivamente la posibilidad de una confrontación militar, priorizando la diplomacia como la vía para resolver las diferencias entre ambas naciones.
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