El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, reveló en una entrevista reciente con el periodista Trey Yingst de Fox News que su administración intentó armar a los manifestantes iraníes a principios de este año. Según las declaraciones del mandatario, Washington envió «muchas armas de fuego» con el objetivo de respaldar las protestas internas en el país persa, utilizando a facciones kurdas como intermediarios para la entrega. No obstante, el presidente admitió que la operación no cumplió su cometido original, señalando su sospecha de que los grupos kurdos se quedaron con el armamento en lugar de distribuirlo entre los civiles iraníes, lo que habría neutralizado el impacto esperado de la maniobra estadounidense.

La confesión del inquilino de la Casa Blanca provocó una respuesta inmediata por parte de las organizaciones señaladas, que han negado categóricamente cualquier participación en dicho esquema. Hejar Berenji, representante del Partido Democrático del Kurdistán Iraní (PDKI) en EE. UU., afirmó que su agrupación no ha recibido asistencia militar ni armamento de ninguna administración, calificando las afirmaciones de Trump como inexactas. Otros voceros kurdos se sumaron al desmentido, subrayando que las dificultades geográficas y la falta de una estructura opositora unificada dentro de Irán habrían hecho inviable una operación de tal magnitud, dejando la declaración del presidente estadounidense como un punto de alta controversia en medio del actual conflicto regional.

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