El Gobierno de Austria reafirmó este jueves su estatus de nación neutral al rechazar formalmente múltiples solicitudes de Estados Unidos para utilizar su espacio aéreo en el marco de las operaciones militares contra la República Islámica de Irán. La decisión posiciona a Viena como un actor clave en la creciente lista de naciones europeas que limitan su apoyo logístico a la ofensiva estadounidense.

Defensa de la neutralidad constitucional

El portavoz del Ministerio de Defensa, Marcel Taschwer, explicó en declaraciones a la radio pública ORF que la legislación nacional es taxativa respecto a la participación en conflictos externos. «Austria debe rechazar sobrevuelos, debido a su neutralidad, cuando su espacio aéreo es usado por una de las partes de un conflicto», señaló el funcionario.

Aunque no se ha revelado la cifra exacta de peticiones denegadas, el Gobierno confirmó que han sido «varias» y que cada solicitud es sometida a una evaluación técnica y diplomática individual por parte de las carteras de Defensa y Exteriores.

Este bloque de rechazo ha generado una respuesta directa del presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, quien expresó su descontento y sugirió que la Casa Blanca podría replantear la relación de Washington con la OTAN una vez finalizado el conflicto, ante lo que considera una falta de cooperación por parte de sus aliados históricos.

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