La aguja café, una pequeña ave costera que realiza una travesía anual de 30 mil kilómetros entre el Ártico y la Patagonia, sufre una caída poblacional del 95 % en las últimas cuatro décadas, hecho que la convierte en el símbolo más crudo de la crisis que enfrentan las especies migratorias ante el cambio climático, según advirtió el pasado miércoles la XV Conferencia de las Partes (COP15) de la Convención sobre la Conservación de Especies Migratorias (CMS) en Campo Grande, Brasil.

El encuentro, que reúne a delegados de 133 países, tiene sobre la mesa una propuesta de protección internacional para 42 especies; pero es el caso de la aguja café (Limosa haemastica) el que resume con mayor crudeza la complejidad de la crisis: su desaparición no responde a una sola causa, sino a una conjunción letal de factores desencadenados por la alteración global del clima.

Sincronización rota y viajes más tardíos

El ornitólogo Nathan Senner, de la Universidad de Massachusetts Amherst, explicó que en el Ártico el adelanto de la primavera rompió un equilibrio milenario: los polluelos nacen ahora cuando el pico de disponibilidad de insectos —su alimento vital— ya pasó, un desajuste que reduce drásticamente las tasas de supervivencia.

Además, las agujas cafés comenzaron a migrar seis días más tarde que hace una década, un retraso que multiplica los riesgos en una ruta donde cada escala cuenta.

FUENTE: AL MAYADEEN ESPAÑOL

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