En una jornada marcada por la devastación, el Líbano registró este domingo 22 de marzo una cifra trágica de 1.024 personas fallecidas tras una serie de bombardeos ejecutados por las fuerzas israelíes contra infraestructuras críticas en el sur del país. Según los últimos reportes de las autoridades sanitarias, el número de heridos asciende a 2.740, consolidando una emergencia humanitaria sin precedentes provocada por la intensificación de ataques en zonas residenciales y vías de conectividad estratégica.

Destrucción de infraestructura vital

El epicentro de la destrucción logística fue el puente Qasmiya, una estructura fundamental que cruza el río Litani y que fue blanco directo de proyectiles. Esta acción responde a una nueva directriz militar de Israel que ordena la demolición inmediata de todos los puentes y pasos elevados en la región. La destrucción de estas vías no solo paraliza el tránsito, sino que corta el suministro de alimentos y medicinas, aislando a comunidades enteras y obstaculizando las labores de rescate en las áreas más afectadas por los combates.

Alerta por colapso humanitario

Expertos internacionales han advertido que el ataque sistemático a obras civiles agrava críticamente la situación de los miles de heridos, muchos de los cuales requieren traslados urgentes a centros de salud especializados que ahora son inaccesibles por tierra. Con el incremento de las incursiones aéreas, la comunidad internacional observa con alarma el riesgo inminente de un colapso total de los servicios básicos en el sur libanés, donde la población civil se encuentra atrapada entre el fuego cruzado y el asedio a sus rutas de supervivencia.

Fuente: Últimas Noticias

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