En un hecho sin precedentes, las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) admitieron este domingo su incapacidad para interceptar una serie de misiles balísticos lanzados desde Irán, los cuales lograron impactar directamente en las ciudades de Dimona y Arad. Según el comunicado oficial, a pesar de la activación de múltiples capas de defensa, incluyendo la Cúpula de Hierro, el sistema no logró detener el avance de los proyectiles hacia el sur de los territorios ocupados durante la noche del sábado, dejando un saldo preliminar de ocho fallecidos, más de 100 heridos y graves daños estructurales.
Impacto en zonas críticas y fallo técnico
La mayor alarma se concentra en la localidad de Dimona, sede del Centro de Investigación Nuclear del Néguev, la instalación atómica más importante de Israel. Medios locales informaron que el misil iraní de largo alcance Joramshahr-4, equipado con ojivas de cientos de kilogramos, logró evadir los intentos de interceptación en la región de Arad. Los servicios de bomberos confirmaron que los misiles interceptores lanzados no alcanzaron sus objetivos, lo que derivó en impactos directos de alta potencia. Actualmente, la Fuerza Aérea israelí mantiene una investigación abierta para determinar las causas del fallo sistémico en su arquitectura de defensa.
Respuesta a la agresión en Natanz
Esta ofensiva de Teherán surge como una represalia directa al reciente ataque estadounidense-israelí contra el complejo de enriquecimiento de uranio en Natanz. La Organización de Energía Atómica de Irán (OEAI) calificó la agresión previa como una violación flagrante del Tratado de No Proliferación Nuclear (TNP). Pese a la estricta censura militar impuesta por las autoridades israelíes sobre los daños reales, en redes sociales han circulado imágenes y videos que confirman la magnitud de los impactos, marcando una nueva y peligrosa fase en la escalada bélica regional.
Fuente: Últimas Noticias
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