El gobierno de la República Islámica de Irán emitió este domingo una severa advertencia en respuesta al reciente ultimátum de la administración de Donald Trump, señalando que cualquier ataque contra su sistema energético nacional desencadenará una represalia de «gran alcance» que podría desestabilizar el suministro de crudo a nivel mundial.
El presidente del Parlamento iraní, Mohammad Bagher Ghalibaf, fue el encargado de fijar la posición oficial a través de sus canales de comunicación. Ghalibaf sentenció que, de producirse una agresión contra las centrales eléctricas o instalaciones clave de Irán, toda la infraestructura crítica, energética y petrolera de Oriente Medio pasará a ser considerada de inmediato como un «objetivo legítimo» para sus fuerzas militares.
Amenaza al mercado energético global
«Inmediatamente después de que las infraestructuras de nuestro país sean atacadas, las instalaciones petroleras en toda la región serán destruidas de manera irreversible», afirmó el alto funcionario. Ghalibaf subrayó que las consecuencias de esta escalada no solo serían militares, sino que tendrían un impacto directo y prolongado en la economía internacional, advirtiendo que «el precio del petróleo seguirá siendo alto durante mucho tiempo».
Escalada de máxima presión
Esta declaración surge como respuesta directa a la amenaza de Washington de «obliterar» las plantas eléctricas iraníes si no se garantiza el libre tránsito por el Estrecho de Ormuz. Analistas internacionales sugieren que este cruce de advertencias coloca a la región en un punto de no retorno, donde la seguridad energética de los aliados de Estados Unidos en el Golfo Pérsico queda directamente comprometida bajo la nueva doctrina de respuesta simétrica de Teherán.
Fuente: RT
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