El recrudecimiento del conflicto bélico contra Irán ha provocado una escalada sin precedentes en los precios del combustible, impactando severamente el bolsillo de los ciudadanos estadounidenses.

Según el más reciente sondeo de Reuters/Ipsos, la inestabilidad en el suministro energético ha llevado a que el 55 % de los encuestados admita que el encarecimiento de la gasolina ya afecta de forma directa sus finanzas domésticas. La interrupción de las rutas comerciales y la incertidumbre en los mercados internacionales han transformado el costo de vida en una de las mayores preocupaciones de la opinión pública en este primer trimestre de 2026.

La encuesta revela además una faceta crítica de la crisis: un 21 % de los ciudadanos califica el impacto financiero como «considerable», señalando una presión insostenible en sus presupuestos mensuales. Expertos económicos advierten que este fenómeno de «gasolina al alza» no solo limita la movilidad, sino que está generando un efecto dominó en los precios de productos básicos y servicios, exacerbando el malestar social frente a la prolongación de las hostilidades en Oriente Medio.

Mientras el Gobierno intenta mitigar la volatilidad energética, los hogares estadounidenses enfrentan el desafío de reajustar su consumo ante un escenario de alta inflación persistente.

Fuente: RT

360/DRR