El mercado energético global reaccionó con una fuerte sacudida este miércoles tras el ataque israelí al yacimiento de gas South Pars, el más grande del mundo, ubicado al sur de Irán. El impacto fue inmediato en las cotizaciones de hidrocarburos, donde el petróleo Brent escaló casi un 6% hasta los 109,49 dólares por barril. Por su parte, el gas natural en el mercado europeo (índice ICE Dutch TTF) experimentó un aumento del 5%, situando los futuros de abril en 54,4 euros por MWh ante el temor de una crisis de suministro prolongada.

En contraste con la escalada de los combustibles, los activos de refugio tradicionales y las criptomonedas registraron descensos significativos en las horas posteriores a la agresión. El oro y la plata, que suelen apreciarse en tiempos de conflicto, cayeron más del 2%, cotizando en 4.875 y 77,2 dólares por onza, respectivamente. Esta tendencia fue replicada por el bitcóin, que experimentó una bajada diaria máxima superior al 2% para venderse en 71.918 dólares, reflejando una volatilidad inusual en el sentimiento de los inversores.

La parálisis parcial de South Pars representa un desafío estratégico para la estabilidad del Golfo Pérsico y la seguridad energética internacional. Analistas advierten que la magnitud del ataque contra esta infraestructura crítica iraní podría derivar en nuevas presiones inflacionarias globales si las tensiones regionales no se desescalan en el corto plazo.

El mercado permanece en alerta máxima, monitoreando posibles represalias que afecten las rutas comerciales del crudo y el flujo de gas hacia los principales centros de consumo.