Un estudio reciente del Centro Nacional de Ciencias Atmosféricas y la Universidad de Reading ha revelado una contradicción preocupante: la aparición de focos de sequía en lugares donde, irónicamente, llueve con frecuencia.

    Esta investigación demuestra que el calentamiento global está alterando el balance hídrico de la tierra, haciendo que la humedad desaparezca incluso bajo el agua de las tormentas. De esa forma, la profesora Emily Black señala que este fenómeno suele pasar desapercibido porque los métodos tradicionales no analizan lo que ocurre en cada temporada de cultivo.

    Según las proyecciones, el oeste de Norteamérica y Europa verán una reducción drástica de agua en sus suelos durante la primavera, mientras que en el sureste de África la escasez se intensificará a niveles críticos, además, el equipo científico explica que la salud del suelo no depende solo de las precipitaciones.

    Con el aumento de la temperatura, la atmósfera actúa como una «esponja» que succiona la humedad de la tierra mediante la evaporación, por otra parte, la disminución de la capa de nieve elimina la reserva de agua de liberación lenta que solía nutrir el suelo de forma constante.

    En definitiva, incluso si una región recibe más lluvia, el calor extremo hace que la tierra pierda agua más rápido de lo que puede absorberla. Este descubrimiento advierte que el futuro de la seguridad hídrica depende de entender que un cielo nublado ya no es, necesariamente, garantía de una tierra fértil.

Fuente: Medios Internacionales

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