El Papa León XIV aprovechó el rezo del Ángelus dominical para mostrar su firme solidaridad con las mujeres que enfrentan distintas formas de violencia en el mundo. Coincidiendo con el 8 de marzo, el pontífice estadounidense reafirmó el compromiso de la Iglesia con la igualdad y la dignidad entre hombres y mujeres. Desde la ventana del Palacio Apostólico, denunció que la discriminación hacia la mujer comienza muchas veces desde la infancia y afecta el desarrollo integral de la sociedad.
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El máximo jerarca de la Iglesia católica destacó que la violencia contra la mujer refleja una contradicción en una sociedad que considera confusa y egoísta. Según sus palabras, el «genio femenino» aporta valores esenciales como la fe, la generatividad y la justicia, que son atacados por una mentalidad de dominación. El Papa llamó a la comunidad internacional a no subestimar ningún acto de agresión y a perder el miedo a denunciar incluso cuando surjan intentos de justificar la violencia.
En una carta publicada por la revista «Plaza de San Pedro», León XIV respondió a una ciudadana italiana preocupada por la inseguridad que viven las mujeres. En el texto, calificó como urgente la creación de proyectos institucionales para prevenir y erradicar la violencia de género, y vinculó el aumento de los feminicidios con una cultura que promueve prejuicios y busca controlar a los demás.
Hacia una cultura de respeto y denuncia activa
La Santa Sede reafirmó que el Evangelio sirve de guía para garantizar igualdad de trato y oportunidades para las mujeres. El Papa lamentó profundamente el sufrimiento que generan las relaciones violentas y pidió un apoyo más decidido a las iniciativas que protegen la integridad física y emocional de las víctimas. Su mensaje busca movilizar no solo a los fieles, sino también a los estados para que actúen rápidamente frente a los problemas sociales.
El Vaticano propone transformar la mentalidad social a través de la educación de las nuevas generaciones. Según el Papa, moldear el pensamiento de los jóvenes es clave para eliminar las raíces de la violencia desde temprana edad.
Al finalizar su intervención, León XIV hizo un llamado a la transparencia y la responsabilidad colectiva, señalando que negar o minimizar la responsabilidad de los agresores solo perpetúa el ciclo de dolor en las relaciones humanas. Con este pronunciamiento, la diplomacia vaticana coloca la protección de la mujer como una prioridad global, impulsando un cambio cultural que priorice la libertad y la solidaridad por encima del deseo de posesión.
Fuente: Medios Internacionales
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