Las calles de la capital volvieron a llenarse este viernes 27 de febrero, no solo de pasos, sino de memorias. A 37 años de la rebelión popular de 1989, el equipo de 360° se lanzó al asfalto para conocer el sentimiento de quienes vivieron, sufrieron y aún procesan lo que para muchos fue el «quiebre» definitivo de la historia contemporánea de Venezuela.

Más que una efeméride política, el Caracazo sigue siendo una herida abierta y, para otros, una bandera de lucha.

Entre el dolor y la esperanza

​Para los consultados, la fecha evoca una dualidad difícil de digerir. «Para mí significa el despertar del pueblo», comentaba una de las asistentes, recordando una época de represión y carencias. «Pedíamos un cambio porque estábamos pasando mucho trabajo».

Sin embargo, para otros, el recuerdo es más sombrío. «Dolor y tristeza», resumió con brevedad una mujer al ser consultada sobre el significado de este día, evocando la pérdida de amigos y vecinos. Esa misma angustia la compartió otra madre, quien relató cómo casi pierde a su hijo en medio del caos: «Me puse muy molesta porque casi lo matan; si hubiese pasado, lo habrían tirado por ahí y ya, diciendo que fue el Caracazo».

Testimonios de supervivencia

​Las historias de quienes estuvieron en la «línea de fuego» le pusieron piel a la jornada. Un ciudadano recordó cómo, en San Bernardino, estuvo a punto de perder la vida mientras intentaba llegar a su trabajo en el Ministerio de la Defensa. «Unos guardias nacionales nos iban a asesinar», relató, calificando la fecha como algo «especial» precisamente por haber sobrevivido a lo inesperado.

Un presente de contrastes

La movilización también sirvió para que muchos expresaran su respaldo a la gestión actual. Una de las entrevistadas manifestó su orgullo por la presidenta encargada y el liderazgo del país, asegurando que «estamos en buenas manos». Para ella, estar hoy en la calle es un acto de presencia para honrar a los caídos de 1989 que, a su juicio, «estaban defendiéndonos».

Por otro lado, el deseo común de paz y estabilidad marcó el cierre de muchas conversaciones. «Queremos un cambio donde no haya violencia para nuestros hijos ni para nuestra familia», señalaba otra de las voces en la marcha.

A 37 años de aquellos sucesos que sacudieron los cimientos de Venezuela, el Caracazo sigue siendo, en palabras de los ciudadanos, algo «inolvidable». Un evento que, aunque lejano en el calendario, sigue reflejado en la política, en los discursos y, sobre todo, en la piel de una Caracas que no olvida su pasado.

Carlis Blanco.

360°/AR/DRR