El Palacio Federal Legislativo fue escenario este miércoles de un paso significativo hacia la distensión política en Venezuela. La Comisión de Seguimiento de la Ley de Amnistía recibió formalmente el primer balance sistematizado del Programa para la Paz y la Convivencia Democrática, una base de datos que ya suma 6.487 solicitudes de personas que aspiran a la concordia institucional.

Más allá de los números, el encuentro destacó por el componente humano tras las cifras. En una conversación con el periodista Boris Castellano de 360°, el coordinador del programa, Ernesto Villegas, detalló cómo se ha construido esta data mediante la atención directa a familiares, inquilinos, campesinos y trabajadores judicializados por diversos conflictos sociales.

​Entre el «bombero» y el «filósofo»

​Durante el intercambio con Castellano, Villegas reflexionó sobre la naturaleza de este esfuerzo, citando una analogía del profesor Aristóbulo Istúriz: la labor de ser «bomberos y filósofos» al mismo tiempo.

«El filósofo se ocupa de lo estratégico, del futuro común; el bombero, de las llamas que a veces encienden nuestros corazones en la urgencia del conflicto», explicó Villegas ante las cámaras de 360°.

​Bajo esta premisa, el programa no busca suplantar a jueces o fiscales, sino servir de puente para que el Poder Judicial evalúe casos donde la convivencia nacional pueda sanar heridas. El funcionario fue enfático al responder a Boris que este proceso no implica renunciar a las convicciones políticas: «Nadie está arriando banderas. Yo no dejaré de ser chavista, ni quienes levanten otros proyectos deben dejar los suyos».

Justicia sin «colados»

​Un punto de inflexión en la entrevista fue la advertencia sobre la rigurosidad del proceso. A pregunta expresa de Castellano sobre la figura de Larry Tovar Acuña, Villegas fue tajante: no permitirán que el espíritu de la amnistía sea manchado por casos que no corresponden a la reconciliación, como ocurrió con aquel indulto a un narcotraficante en los años 90.

​»Queremos un proceso limpio, libre de contaminación. No queremos que se coleen ‘zorros ni camaleones’ que pretendan manchar esta iniciativa», puntualizó, subrayando que existen crímenes atroces y dolores de víctimas que aún claman por una sanción ejemplar de acuerdo al orden jurídico.

​Una autocrítica necesaria

​Finalmente, el vocero hizo un llamado a romper con las «narrativas excluyentes». Ante la consulta del periodista sobre los antagonismos del pasado, Villegas reconoció autocríticamente que a veces la política ignora el dolor de «la otra acera».

El compromiso asumido, bajo orientaciones de la presidenta encargada Delcy Rodríguez, apunta a incorporar el dolor de los venezolanos comunes —muchas veces usados como «carne de cañón»— para construir una soberanía sólida basada en el reconocimiento mutuo y la paz con «P» mayúscula.

360°/AR/DRR