En un avance que redefine los límites de la física moderna, investigadores de la Organización Europea para la Investigación Nuclear (CERN) han detectado la formación efímera de núcleos de oro tras realizar colisiones de alta energía. Este fenómeno fue posible bajo la frontera franco-suiza, donde se observó cómo la materia puede transformarse al ser sometida a condiciones extremas de aceleración.
Además, el proceso no ocurrió a través de un impacto directo, sino mediante las llamadas «colisiones ultraperiféricas», en este procedimiento, iones de plomo-208 viajan a velocidades cercanas a la de la luz y, al pasar a una distancia mínima, generan una interacción electromagnética de enorme intensidad.
Esta lluvia de fotones logra desprender exactamente tres protones del núcleo de plomo, convirtiéndolo técnicamente en oro-205. Aunque la cantidad de oro obtenida es microscópica y su existencia dura apenas unos segundos antes de su desintegración, la huella dejada en los instrumentos es concluyente.
El éxito de este experimento fue posible gracias al equipo dirigido por Daniel Tapia Takaki, de la University of Kansas, quienes perfeccionaron los sistemas de detección del detector ALICE para identificar estos eventos con una precisión científica inédita.
Fuente: Medios Internacionales
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