Este lunes, el canciller de Venezuela, Yván Gil, denunció formalmente ante el 61° Consejo de Derechos Humanos de la ONU en Ginebra la detención del presidente Nicolás Maduro y la primera dama Cilia Flores, donde explica que ambos fueron objeto de una «acción militar ilegal» ejecutada por Estados Unidos el pasado 3 de enero de 2026, un evento que calificó como un punto de extrema gravedad para la soberanía global.
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Durante su intervención en el Segmento de Alto Nivel, Gil describió los hechos como una operación política disfrazada de legalidad que resultó en más de 100 víctimas fatales y el traslado forzoso del mandatario nacional mientras este se encontraba en pleno ejercicio de sus funciones. Además, el canciller fue tajante al exigir la liberación inmediata de la pareja presidencial.
Llamado a la diplomacia y soberanía
Por otra parte, en representación de Delcy Rodríguez, quien asume funciones como presidenta encargada, Gil hizo un llamado urgente a la comunidad internacional para retomar los canales diplomáticos bajo condiciones de igualdad soberana. El ministro argumentó que la detención no responde a un debate jurídico, sino a una estrategia para criminalizar al Estado venezolano mediante «falsos supuestos» y el uso de los derechos humanos como un arma de guerra política.
Además de la denuncia por la detención, el canciller reiteró la exigencia histórica del país para el cese de las sanciones y las medidas coercitivas unilaterales, recordando que estas acciones han vulnerado los derechos económicos y sociales de millones de ciudadanos, afectando áreas críticas como la salud y la alimentación, tal como ha sido reconocido en diversas resoluciones de la Asamblea General de la ONU.
Finalmente, el diplomático reafirmó que, pese a la crisis actual, el Gobierno de Venezuela mantiene su voluntad de paz a través de la reciente Ley de Amnistía para la Convivencia Democrática 2026, y concluyó instando al Consejo a recuperar su imparcialidad y evitar la «geopolítica selectiva», insistiendo en que el diálogo nacional y el reconocimiento de las heridas son el único camino civilizado para la reconciliación del país.
Fuente: Medios Nacionales
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