La Inteligencia Artificial (IA) ha dejado de ser un guion de ciencia ficción para convertirse en una herramienta cotidiana, pero su rápido avance ha encendido un debate necesario en las calles de Venezuela: ¿Debe la tecnología caminar sola o necesita una mano humana que guíe sus pasos?

​En un reciente recorrido del equipo de 360°, los ciudadanos compartieron sus visiones sobre el dilema de la autonomía frente al monitoreo, coincidiendo en un punto fundamental: la responsabilidad tecnológica no puede desprenderse de su creador.

El origen humano como garantía

​Para muchos, la IA no es un ente ajeno, sino una extensión del ingenio humano. «Desde mi perspectiva, la inteligencia artificial ya está dominada por los seres humanos, porque fueron los que la crearon», comentó uno de los jóvenes consultados, subrayando que el control reside en el origen mismo de la herramienta.

​Esta visión fue respaldada por otros entrevistados, quienes recalcaron la naturaleza dependiente de estos sistemas.

«La IA no se genera por sí sola; tiene que haber mano humana para que trabaje. Debe ser siempre compatible con nosotros, nunca actuar aislada», señaló un ciudadano enfatizando la necesidad de una simbiosis supervisada.

​Ética, copyright y el «lado oscuro» de la red

​Sin embargo, no todo es optimismo. La preocupación por el uso indebido de la tecnología fue un tema recurrente. Entre los testimonios, se destacó la necesidad de regulación para frenar irregularidades que ya se ven a nivel global, especialmente en temas de privacidad, robo de identidad y derechos de autor.

​»A pesar de los beneficios, se han visto casos donde el uso no es el debido. Afectan la imagen de las personas y el copyright. Es vital que exista un control sobre la información y los usos que le damos», advirtió una de las entrevistadas.

Un compromiso con las generaciones futuras

Más allá del presente, el debate en la calle tocó una fibra sensible: el legado para los más jóvenes. Uno de los consultados hizo un llamado a la reflexión sobre el papel del «usuario final» como el último filtro ético.

​»Debemos pensar en nuestros niños y niñas, quienes serán los verdaderos usuarios de esta inteligencia que apenas está en construcción. Somos nosotros, la generación actual, los responsables de dejarles un entorno regulado y seguro», concluyó.

​La consulta popular de 360° deja claro que, para el venezolano, la IA es bienvenida como una herramienta de progreso, siempre y cuando el «interruptor» y el juicio ético permanezcan firmemente en manos humanas.

360°/AR/OBP