En el marco de la reciente aprobación de la Ley de Amnistía para la Convivencia Democrática por parte de la Asamblea Nacional, el dirigente político y defensor de los derechos humanos, Enrique Ochoa Antich, ofreció declaraciones exclusivas en las que calificó este instrumento legal como un «paso monumental» hacia la sanación de las fracturas sociales que han marcado al país por casi tres décadas. Ochoa Antich enfatizó que la sociedad venezolana finalmente cuenta con una herramienta real para el perdón mutuo, tras 27 años donde todos los sectores, sin excepción, han cometido errores que derivaron en violencia.

Espacios para los «casos olvidados»

​Aunque reconoció que el texto recién aprobado podría no ser satisfactorio para todos los grupos en una primera instancia, Ochoa Antich se mostró optimista sobre la flexibilidad del proceso que ahora comienza. Admitió que existen casos específicos, como los de sindicalistas, campesinos o inquilinos, que podrían no haber quedado contenidos exactamente en los parámetros de la ley.

​Sin embargo, destacó que la ruta no termina aquí. «Como bien señaló la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, existen espacios como la Comisión de Reforma Judicial y la Comisión de Seguimiento que acaba de constituir el Parlamento. Hay canales suficientes para revisar esos casos que quedaron fuera y que también requieren amnistía en el sentido amplio del término para garantizar la paz», afirmó.

​El dilema del extremismo y la lección de Sudáfrica

​El punto más crítico de sus declaraciones estuvo dirigido a los sectores de la oposición que ya han comenzado a sembrar dudas sobre la ley. Ochoa Antich fue tajante al señalar que quienes promovieron invasiones, golpes de Estado y sanciones —hechos que calificó como inaceptables para cualquier nación— deben pasar por un proceso de introspección.

​“Los sectores extremistas deberían admitir que cometieron delitos contra la patria. Para ser amnistiados, primero deben reconocer sus responsabilidades, tal como ocurrió en las comisiones de verdad en Sudáfrica”, señaló el dirigente. Para él, admitir que pedir intervenciones extranjeras fue un error no es solo un trámite, sino que representaría una «enorme lección de aprendizaje político» para todos los venezolanos.

​Reconstruir desde los hechos consumados

​Ochoa Antich instó a convertir incluso los episodios más dolorosos en oportunidades para la reconstrucción, respaldando la línea de recuperar las relaciones con Estados Unidos, algo que considera de alto interés nacional. No obstante, insistió en que las individualidades que apostaron por la fractura solo podrán encontrar un lugar en estos nuevos espacios de perdón si hay una admisión de responsabilidades clara.

El dirigente finalizó reiterando su respaldo pleno a la ley ya aprobada, pero dejando un mensaje directo sobre la mesa: la amnistía es el camino, pero la rectificación de los errores cometidos es el requisito moral para que esta sea verdaderamente efectiva.

360°/AR/DRR