Desde la Basílica Santa Teresa, en el centro de Caracas, fieles se congregaron este Miércoles de Ceniza para participar en la eucaristía que marca el inicio de la Cuaresma. La periodista Valentina Bator, de 360°, recorrió el templo para conocer de primera mano las reflexiones de las autoridades eclesiásticas y el sentir de quienes acudieron a recibir la ceniza en la frente.

El párroco rector del templo, presbítero Armelim De Sousa, recordó que este tiempo litúrgico representa una oportunidad para transformar la vida espiritual. “Hemos comenzado el tiempo de la cuaresma, un tiempo espiritual muy importante que vivimos siempre los cristianos en el mundo. Es un tiempo de conversión profunda, de cambiar el corazón. Que el Señor nos conceda a todos una santa cuaresma”.
El significado de los 40 días
Al explicar el sentido de este período, el sacerdote detalló que “Si son 40 días de ayuno y de penitencia, de conversión interior. Está inspirado en los 40 días del pueblo de Dios en el desierto, camino hacia la tierra prometida y también los 40 días de ayuno que vivió Jesucristo en el desierto y donde fue sometido también a la tentación. Todos somos tentados, todos somos probados, pero con la fortaleza de Dios, con la oración, la piedad, el ayuno y tantas otras formas de vivir, como es la caridad y la animosidad solidaria”.

Sus palabras invitaron a los presentes a asumir la Cuaresma como un tiempo de revisión personal, marcado por la oración, el ayuno y la solidaridad.
La voz de la feligresía
Entre los asistentes, el sentimiento fue compartido. Una señora creyente expresó: “Muy importante, porque necesitamos este día para para todas las personas, especialmente nosotros que somos de la iglesia católica, para nuestra propia santificación y ayudar a las otras personas también que crean y anuncian el Evangelio”.

Otra feligresa comentó: “Hoy es el inicio de la Semana Santa, prácticamente de aquí en adelante es un periodo de abstención, de ayuno, de humildad y de amor hacia el prójimo”.

Fe vivida en familia y arrepentimiento
También hubo quienes resaltaron la vivencia familiar de esta fecha. “Es muy importante para nosotros los católicos que siempre formemos parte de lo que es la rutina o la eucaristía que nos promete, que nosotros le prometemos al Señor. La verdad es que nosotros como familia nos gusta muchísimo y ahorita que estamos en espera de que sea parte de esto”, señaló otra fiel.

Por su parte, otra señora recordó el simbolismo bíblico de la ceniza: “Realmente el principal aquí es Dios y tengo entendido que de acuerdo a Jonás, que era un mensajero de él, fue a una a una ciudad a decir que se arrepintieran, porque entonces se arrepintieron y el rey se despojó de sus trajes y se sentó sobre ceniza. Y esa es la simbología, el arrepentimiento, no hay que arrepentir”.
Un señor resumió el sentido de la jornada al afirmar: “es un tiempo de preparación en que inicia la cuaresma, 40 días de preparación previo a la Semana Santa. Un tiempo de reflexión, de unión y de conversión, de arrepentimiento”.

Un tiempo para reconciliarse y comenzar de nuevo
Con la imposición de la ceniza, los caraqueños dieron inicio a un período que invita a la introspección y al perdón. Más allá del rito, la jornada dejó claro que la Cuaresma sigue siendo, para muchos, una oportunidad para renovar la fe y fortalecer los lazos con Dios, la familia y la comunidad.
360°/AR/OBP



