El exministro de Energía y también de Justicia de Ucrania, Herman Galushchenko, fue arrestado este domingo cuando, según las autoridades, intentaba abandonar el país de manera ilegal. Su detención se produce en medio del mayor escándalo de corrupción que ha sacudido a Ucrania desde el inicio de la guerra.

La Oficina Nacional Anticorrupción de Ucrania (NABU) detuvo este domingo 15 de febrero de 2026 al exministro de Energía, Herman Galushchenko, mientras intentaba cruzar la frontera en tren hacia Polonia. Aunque el comunicado oficial del organismo no lo menciona por su nombre, confirmaron que la detención se realizó bajo el marco del caso «Midas», una macroinvestigación sobre una red de sobornos y blanqueo de capitales que habría desviado hasta 100 millones de dólares en el sector energético estatal. Galushchenko, quien fue forzado a dimitir a finales de 2025 tras revelarse las primeras pruebas del esquema, enfrenta ahora cargos formales por pertenencia a una organización criminal y beneficios personales obtenidos mediante contrataciones irregulares en Energoatom.

La trama está presuntamente liderada por el empresario Timur Míndich, exsocio del presidente Volodímir Zelenski en la productora Kvartal 95, quien actualmente se encuentra fuera del país tras huir poco antes de los registros iniciales. Según las investigaciones, la red cobraba comisiones de entre el 10 % y el 15 % a empresas privadas a cambio de contratos estratégicos, lo que generó una crisis política que incluyó la dimisión de varios altos funcionarios y del jefe de la oficina presidencial para evitar daños a la reputación del mandatario. Este proceso judicial se considera el mayor escándalo de corrupción energética en Ucrania desde el inicio de la invasión rusa, poniendo a prueba el compromiso del gobierno con la transparencia ante sus aliados internacionales.

De acuerdo con la investigación, Míndich y varios de los presuntos implicados abandonaron Ucrania antes de que la NABU hiciera públicos los registros y allanamientos en propiedades vinculadas al caso. La salida anticipada de algunos señalados complicó las pesquisas y elevó aún más la tensión política.

El «Caso Midas» se ha consolidado como el mayor desafío ético para la administración de Volodímir Zelenski, al exponer una red de corrupción enquistada en el núcleo del sector energético. La magnitud del escándalo obligó al mandatario a exigir la renuncia inmediata tanto del ministro en funciones como de su predecesor, quienes, a pesar de las pruebas presentadas por la NABU, mantienen su postura de inocencia frente a los cargos de soborno y malversación en Energoatom.

Para mitigar el daño reputacional y responder a las exigencias de transparencia de los aliados occidentales, Zelenski ha ejecutado una purga estructural en su gabinete y en su círculo de asesores más cercanos. Estas destituciones y relevos de alto nivel buscan desvincular la figura presidencial de la sombra de Timur Míndich, intentando proyectar una imagen de renovación institucional en un momento donde la integridad del Gobierno es clave para mantener el apoyo internacional.

Fuente: Medios Internacionales

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