Investigadores de la Universidad Khalifa han desarrollado una tecnología que utiliza fibras de nanocelulosa extraídas de la cáscara de piña para mejorar la calidad de los suelos arenosos.

    Este avance busca solucionar problemas críticos en regiones áridas, como la escasez de agua y la baja fertilidad, permitiendo que la arena retenga mayor humedad y nutrientes esenciales para los cultivos.

    Además de aumentar la resistencia y estabilidad del suelo, esta innovación destaca por ser escalable, de bajo costo y ecológica, ya que aprovecha residuos locales para restaurar tierras degradadas. Según las autoridades universitarias, el proyecto fortalece la seguridad alimentaria y se alinea con los Objetivos de Desarrollo Sostenible al transformar desechos agrícolas en una herramienta vital para el medioambiente.

Fuente: TV BRICS

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